
EL ACANTILADO DE LOS GORRIONES
Capítulo 1º
Siempre que me preguntan en qué trabajo, mi cuerpo se tensa, mi mente se bloquea....durante unos segundos. No lo puedo evitar. Y suele ser a menudo, porque la gente en general, sea por verdadero interés o simplemente por iniciar una conversación, te encasquetan la preguntita de marras.....En el transcurso de esos segundos mi intención es mentir. pero no por mentir, sin más, simplemente por evitar lo que viene después, pero....mi corazón de naturaleza sincera, se impone desafortunadamente, y en vez de decir: doy clases de historia a niños aburridos de papá o soy enfermera, acabo por descarnarme y apechugar con las consecuencias.
Soy detective privado.
Toma!!!!
Ahí queda eso!!!
El rostro del oyente/oyenta ante mi confesa confesión suele ser de lo más variopinto, pero generalizando un tanto, y por la experiencia de estos diecinueve años, las más comunes son:





Capítulo 2º
Tras tres meses y medio de aburrimiento supremo, y con un dinero extra que me venía de perlas, gracias a un marido cornudo pero con las suficientes pruebas como para ahorrarse un dineral tras el divorcio, decidí que ya era hora de formar parte de esa agraciada lista de ociosos frente a un caribe todo incluido, y gracias a una buena amiga que trabaja en una agencia de viajes, por no mucho, encontré diez días de relax en un rinconcito entrañable.....
En el avión, no empecé con demasiada suerte. A pesar de llevar un libro y fingir interesadísima en la lectura, mi compañero de asiento (grande, sudoroso, oloroso y hablador), no paró de agobiarme con multitud de inicios de conversación, y cuando ya me rendí, ante la evidencia de que para nada quería ligar, tan solo, público para sus historietas, empezó a interesarme su cháchara, pues el hombre (de nombre Julio), estaba superaparanoiado con una serie de mensajes en clave, que le habían empezado a llegar hacía dos meses, y que según me contaba, y a pesar de haberlos llevado a especialistas, nada habían sacado de ellos.
A pesar de que para nada quería a nadie revelar mi oficio, y que mi única idea era relajarme como cualquier turista mediocre, mi instinto Marlowe salió a flote, y tras hablarle de mis credenciales, le pedí que me los mostrara por si por lo que fuera, yo les diera algún sentido.
Julian argumentó que se encontraban en la maleta, que no los tenía a mano, pero que en cuanto llegáramos a destino, estaba encantado de hacermelos llegar. Se le notaba muy agradecido (quizá pensaba que lo haría por la jero....). tanto, que al volver del servicio,me lo encontré dormido, asi que aproveché para pensar en mis cosas, tomarme un cóctel y echar yo también un sueñecito......

Capítulo 3º
Me despertó el "encantador" aullido de un niño que al divisarse ya el punto de partida, destilaba su histeria ante la aventura prometida, y un poco atontada todavía, estiré los brazos y miré hacia mi compañero de asiento, que seguía dormido como un lirón.
Al poco, una de las azafatas nos fué anunciando la inminente llegada, las normas protocolarias del momento y su estudiada sonrisa iluminada mientras recogía los formularios, que ni cuenta me había dado de su existencia, de lo que nos parecía el servicio, etc y como Julian seguía profundamente relajado, le pasé el suyo y el mío, supliendo la falta de relleno con una sonrisa forzada y seguramente torcida, y es que no se porqué, pero sonreir nunca ha sido lo mío; reirme a carcajadas si, fijate, y al motivo más aparentemente estúpido a veces, pero bueno, a lo que voy.......
Que pasaban los minutos, la mayoría de los viajeros preparados, yo incluída, y a Julián no se le oía ni respirar.....
Y cuando el avión llegó a su término, supe el porqué. Estaba muerto.
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